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viernes, 6 de abril de 2012

Preguntemos al espejo: ¿Un vino o una cerveza?

¿Alguna vez te has mirado en el espejo y has sentido que no sabes quién eres? ¿Si estas gordo o si estas flaco?¿De qué si ese vestido morado te hace ver bien o parecer una mora, con la única curva de la redondez? El espejo sirve mucho para hablar sobre nosotros mismos, sino no nos pasaríamos horas de horas frente a él intentado saber qué tal te ves. Tu cuerpo, lo que muestras, define parte de lo que eres.

Espejo no solo es aquel objeto que uno no conoce de qué esta hecho, pero que uno se sorprende ante su mágico efecto de reflejar. No es solo el espejo que tienes en tu cuarto o el que esta en el baño, con el cual buscas conseguir aquella sonrisa perfecta que piensas que te ayudara a conseguir una novia o un nuevo trabajo. Espejo es aquello que refleja, que muestra algo del mundo. Acudimos a él preguntando la famosa frase " Espejito, espejito, ¿qué tal me veo hoy?", que podría variar a la pregunta de ¿qué soy hoy?

Un espejo no es un fiel reflejo. La respuesta a las preguntas son al final respuestas de nosotros mismos, antes que las imágenes que se muestran en los espejos. Peor aún, puede que vayamos a una feria y veamos esas misteriosas cosas que reflejan distorcionadamente. La que nos muestran sumamente grandes, o extremadamente pequeños y delgados. Muy chistosos, ciertamente. Un niño de mucha suspicacia cree que en verdad que él es así. ¿Y cómo saber lo contrario, si es que quizás no conoce un espejo qué lo muestre de otra manera?

Esa crisis de identidad de no saber qué soy hoy, gracias a los espejos distintos y con los cuales no puedo hablar de una imagen fiel, es lo que produce el escrito de hoy. Pero mis espejos no son esos objetos frios, sino son de carne y hueso: Es lo que la sociedad habla sobre mí. Más específicamente una parte de ella, un monasterio, alegre y triste a la vez. Y la pregunta es por lo qué es la filosofía, al parecer tan propia de quién dice hacerlo. ¿O quizás no? Oh, una mayor crisis.

Veo en el reflejo a dos ilustres caballeros sentados en un bar, elegante, del parque Bolivar. Se hallan discutiendo sobre si se debería vivir y pensar consumiendo vino o tomando cerveza. ¡Oh que gran tópico! Una disputa trascendental, una muestra de voluntad de reflexionar más allá del monasterio o un claustro. Pero uno de los contendientes no pretende a ir más allá de los lugares elegantes, dignos de la aristocracia.

Ambos finos personajes coinciden en que su actuar debe ser bien acompañado de una bebida alcohólica. Esa bebida que produce tantas alegrias, buenos momentos con tus amigos del barrio, discutiendo tópicos tan existenciales como relatar que aquella chica que por fin te hizo caso, símbolo de un gran problema que por fin resolviste. Que también produce tristeza y melancolía, como cuando te das cuenta por fin de que perdiste a quién amaste o que ya las fiestas no te consuelan, que significa la perdida de la unidad originaria. Incluso como aquello que da muerte, como la causante de los accidentes de transito o la perdida de todo suelo de la existencia real. Todos esos efectos que produce la bebida de los dioses, la bebida que dejar salir nuestra inconsciente, nuestras raíces y genera un estado de ruptura de la cotidianidad, de lo que jamás hablarías en el día a día, inmersos en los mecanismos de defensa o construcción de realidad que tiene esta.

El hombre vestido usanza como la tradición, con ropajes casi como un sacerdote, empieza primero su discurso, muy acorde con su pensamiento este acto de iniciar él:
"Debemos tomar vino, digno de nuestra ilustre profesión. Solo unos pocos estamos llamados a poder saborearla como verdaderamente se debe. ¿Acaso nosotros podemos construir tan bellos zapatos que hoy traigo puestos? Tan bello arte, le corresponde por naturaleza al zapatero. Así como nosotros no podemos hacer zapatos, así el zapatero no puede sentir del buen vino, porque no le corresponde. Es nuestra misión, nuestra profesión. El  buen vino, es símbolo de una larga tradición de gallardos hombres, que desde la antigua Grecia, se han dedicado a preservar sus misterios. Somos llamados, unos pocos, a seguir con semejante culto. Debemos preservar la tradición, en ella esta escrita, las respuestas de una ciencia de los dioses, solo a unos pocos fue revelada. Por ello, debemos dirigir la sociedad, es nuestra función, como la del zapatero es hacer zapatos. Sin ella, no podriamos avanzar tanto, como sin nosotros, no se podrían conocer los secretos de los dioses"

El otro hombre, que no parecía "especial" en lo absoluto, escuchaba detenidamente. Una vez acabo el discurso, exclamo:
"Tu elogio a la importancia de la tradición de los pensadores es formidable. Sin ella, no podría haber un despliegue tan radical. Nos enfrentamos a cuestiones, interrogantes, que se nos muestran desde la antiguedad. Debemos escuchar a aquellos gigantes que decidieron darle develarlas, quitarles el velo y pintarles un rostro. Sino, no seremos lo suficientemente radicales. "Yo fui grande porque me apoye en hombros de gigantes". Pero precisamente, por eso, es debemos promover la cerveza. Lo que simboliza que es para todos y que se debe tomar en compañía. Un buen vino puede ser un gran acompañante durante un almuerzo a solas. Pero una cerveza jamás se toma sin un amigo como mínimo. Es algo que se toma en todos los rincones del mundo, en todas las "clases". Así es la filosofía, algo que todo el mundo puede y debe hacer. Solo basta con detenerse un momento de lo cotidiano, a través del ocio y verlo de una manera extraña, por medio del asombro. La embriaguez es esto. Todos pueden hacerlo. Basta con darnos cuenta de que vivimos en un el caos primordial, producto de esta embriaguez, que se nos revela muchas vez, y al cual, por lo general, huimos. Cuando ya no tenemos camino por donde huir, sucede esa ruptura. Todo hombre va a querer construir para poder vivir en él. Eso es el filosofar. Los filósofos fueron aquellos que fueron tan radicales que construyeron con el caos una ruta firma para vivir. Nuestra misión es por los pueblos invitando a todos a beber, a tomar la bebida de todos, la cerveza. Todos debemos caer en la embriaguez, crear un festival, para poder soportar con alegria la naturaleza del existir, caótico, vacío. Entre todos debemos construir caminos que nos permitan vivir, comunicarnos en este, que nos permita poteciar su naturaleza: La creación"

Una vez, escuchado el discurso de ambos caballeros, decidí dejar de mirar el espejo. Y me vi, más confundido: Aún no sabia si debía tomar un vino o quizás una cerveza. Y creo que no lo sabré. O ¿Si lo sé?



lunes, 6 de febrero de 2012

La filosofía: Lo común y la revolución de conceptos

“Este nuevo quehacer tiene dos ejes importantes: la calle y la vida. La filosofía que hoy hace falta requiere apoderarse de la calle, tiene volver a la plaza, a los espacios de congregación de los ciudadanos. La filosofía debe dejar de ser un reducto de unos pocos iniciados que hablan un lenguaje que los demás son incapaces de entender y mucho menos de seguir. La filosofía requiere recuperar la calle que perdió hace mucho tiempo. Ella nació en la calle y debe volver a ella. Tiene que estar en las marchas, en las manifestaciones, tiene que ser parte de los grandes carnavales”. (Por la senda del pensar ontológico de Rafael Echevarría)
 Leí esta frase en la espalda de un libro y me resulto sumamente interesante. Compre ese libro y no resulto tan espectacular como esperaba. Pero igual da algún material para desarrollar con las ideas que se esta gestando en este blog.



La filosofía: Propuesta de vida diaria

La tesis central del libro es la importancia de la filosofía en la vida diaria. El libro era medio de autoayudaba y se centraba en la capacidad reflexiva de la filosofía para desafiar las nociones que uno tiene sobre sí mismo y el mundo. El objetivo que buscaba este libro era ver como uno puede reflexionar sobre sí de una manera nueva para poder encontrar un mejor sentido a la vida.

Decía que esto se puedo hacer solo desde el paradigma del lenguaje, donde se promueve que es el lenguaje el que construye el mundo, interpretándolo. No podemos acceder al mundo como es, sino como lo interpretamos. Ahí yace la posibilidad de poder cambiar nuestra vida, porque depende de nuestra interpretación de ella y esta se construye a partir de las nociones que tenemos sobre nosotros mismos. La filosofía del lenguaje mostraría los condicionantes que determinan estas nociones: La experiencia y el acto de estructurar el lenguaje.

Discrepo con esta visión, pues no todo es subjetivo. Tenemos de alguna manera acceso a los objetos pues sino no podríamos sobrevivir. Pero no desarrollaré mucho este tema. Lo interesante es lo que plantea el autor (más allá de su visión personal sobre el lenguaje) acerca de la filosofía como propuesta de vida diaria.

Antes de continuar, quiero decir, que lo que entiendo como filosofía, es la reflexión sobre lo universal, la totalidad de las cosas existentes. Es lo que circula y enlaza a todos los saberes humanos, para poder comprender al hombre mismo. Esto no puede hacerse desde un saber particular porque por definición, se limita a un ámbito propio, excluyendo los demás ámbitos de la realidad. El hombre existe en esta totalidad que llamamos existencia.

Planteo esto por dos motivos. En un primer lugar, interpreta la historia del pensamiento y la filosofía como la lucha por el fundamento del existir, lo que da unidad al existir. Esta lucha se daba por tres posturas: El fundamento esta en la naturaleza-lo físico (naturalismo); el fundamento esta en lo más allá de lo físico-lo metafísico (metafísica); El fundamento esta en el hombre-el hombre es la medida de todas las cosas (antropologismo). Habla que en la modernidad domino la visión metafísica (que planteaba un ser estático, inmutable y que despreciaba lo sensorial) pero que llego a puntos de contradicción. La visión física y la antropológica se combinaron y empezaron un debate con las ideas metafísicas. Actualmente, estas últimas ideas, en el plano del pensamiento han sido relegadas. Pero en el plano de lo cotidiano, aún no han sido desterradas. El autor piensa que aún se actúa como si las cosas fueran de una determinada manera,  "esto es así". Ello nos impide desplegar todo el potencial de la ontología del lenguaje. Por eso, la tarea de la filosofía es bajar de su torre de marfil para estar en lo cotidiano, combatir desde ahí estas nociones. (Personalmente, aún no termino de desarrollar mi visión sobre el mundo. Como digo pienso que no todo es lenguaje, sino también podemos de alguna manera acceder a lo no-subjetivo. Sobre la noción de las cosas son así, aún tampoco lo desarrollo. Lo que hago es hablar sobre la reflexión del autor. Pero lo importante es resaltar que la filosofía debe aplicarse en la vida misma, en lo cotidiano, porque define los conceptos con que entendemos y actuamos en el mundo. Es una reflexión sobre la vida misma y no sobre "castillos en el aire").

El segundo motivo parte de la reflexión filosófica misma. El filosofo se plantea cuestiones referidas a su propia existencia. La respuesta que se da, se verá condicionado por las propias nociones pre-reflexivas que se tiene de aquel hombre que se pregunta. El hecho de preguntarse es tener la concepción de un hombre que es capaz de cuestionarse, dudar. Entonces, el propio pensar se origina en la vida misma. Es desde ahí donde se debe partir, examinar esas concepciones básicas para poder realizar en su máximo potencial las reflexiones que se definen como filosóficas en un sentido más limitado. Por eso, Heidegger dirá que la condición inicial del hombre, no es ser una sustancia que piensa, sino estar-en-el-mundo.




La filosofía se hace en la calle

Hasta la parte que leí (la mitad del libro) el autor no ha desarrollado mucho la idea esbozada en la cita. Por lo que puedo entender, habla de la calle como símbolo de lo cotidiano, de los espacios donde transcurre la vida misma. No desarrolla la idea de la calle como espacio común, como el lugar donde uno vive y comparte con los otros. La máxima referencia que hace hacia los otros, subyace en la importancia de entender a los otros para entender a uno mismo. Pero es una visión individualista: Estudio a los otros, para comprender ciertas nociones que pueden servirme para entenderme a mi mismo. No hay pues una mención a la necesidad de vivir en comunidad para poder sobrevivir como individuo.  A partir del reconocimiento de esta necesidad, viene la preocupación de los otros (preocupación consciente o inconsciente por medio de los instintos generados por la evolución para la sobrevivencia). Necesito preocupar por los otros, porque si no sobreviviría, habla los genes "egoístas", muchas veces en silencio.

La filosofía en la vida diaria se da por la necesidad de entender las nociones más fundamentales sobre nosotros mismo y ver si es posible cambiarlas. Hoy sabemos que las nociones de individuo están en gran parte determinados por las estructuras sociales en las que este existe. Incluso, la misma herramienta que usamos para reflexionar esto, el pensamiento-lenguaje, esta determinado dentro de un marco símbolico generado por una comunidad propia. El lenguaje es social. Entonces, la filosofía también debe explorar lo social, sus estructuras y dinámicas, para entender si es que ciertas nociones son construidas  por lo social o es así su naturaleza. Es ver como lo social determino al individuo.

Pero no solo es un entender, sino un también cambiar. Si bien uno puede cambiar en tanto individuo, no podrá hacerlo mientras que la comunidad donde vive, siga con las viejas nociones que uno decidió abandonar. Es como si uno hubiera desarrollado alas, pero se ve encerrado en un cuarto, que lo limita a volar o incluso que le prohíbe hacerlo. Tiene que cambiar su medio, su comunidad para poder desarrollarse plenamente.

Así, la filosofía propiamente se hace en la calle. Se debe discutir con los otros sobre la realidad de tales nociones. Se debe escuchar, oír porque lo el otro creo lo creo así. Descubrir quizás que en tal idea que se había tenido no se había tenido en cuenta lo que el otro dice. Quizás cambia la nueva noción. Así se hace filosofía, no es solipsista. Es mediante el diálogo con el otro. La cuestión humana, se da en lo humano, no como un solo individuo, sino en el conjunto de particularidades humanas que forman lo humano. Se debe conocer al otro, preocuparse por el otro. Porque si la comunidad en que estoy no vive de una "buena" manera, yo no podre vivir tampoco de esa manera. La revolución de los conceptos se hace en un plaza y no desde el escritorio. Los nuevos conceptos y nociones deben ser aceptables por todos, y no solo por uno.


domingo, 29 de enero de 2012

El pensar como-sí

Hace poco leí un post de Eduardo Marisca. En este hablaba del pensar como-si, característica, que si bien no era exclusiva, era algo que se practica mucho en la filosofía. ¿En qué consiste este tipo de pensamiento? Es, en resumidas cuentas, generar ideas o historias alternativas a algún hecho que sucede o ha sucedido. La pregunta típica de inicio es ¿Qué pasaría si....?.

Este tipo de pensamiento tiene distintas líneas. Por un lado está la ciencia y la generación de hipótesis a partir de la observación de ciertos fenómenos. ¿Qué pasaría si junto tal elemento con este otro? y genera una idea que luego busca comprobar. Por otro lado están los que el pensar en una distinta situación calma sus angustias: ¿Y si no se hubiera ido, cómo sería mi vida?  También están los que, por curiosidad, se imaginan distintas historias del pasado o proyecciones hacia el futuro. ¿Que hubiera pasado si los Incas se hubieran encontrado con los aztecas? ¿Qué pasaría si me arriesgo y le hablo? Generamos ideas, tras ideas, nuestra vida está llena de estos momentos.

Pero esto no es puro pensamiento, también es acto. A partir de las situaciones que generamos, actuamos. Es la conexión de nuestra vida con nuestras creencias. El como-si es parte de nuestra vida. Actuamos como si existiera un Dios. Incluso, algo mucho más cotidiano: Nos subimos a una combi, pensado que nos llevará al lugar que queremos. Pero no hay nada que nos asegure que sea efectivamente así. El como-si es también un puente que nos lleva a actuar. Si pensáramos en todas las posibilidades que podrían pasar al tomar una combi (de que se baje una llanta, de que el cobrador sea un asesino, etc.) nunca actuaríamos. Nuestros instrumentos cognoscitivos nos permiten alzarnos sobre el presente, imaginar situaciones distintas a este, al futuro o al pasado. Nuestro actuar diario, son saltos al vacío, a las creencias. (No juzgo, solo describo). El pensar como-si, genera este vacío, pues nos presenta la posibilidad de la situación distinta pero por otro lado, también se construye un puente sobre ese vacío. Esta es la situación del hombre.

En la filosofía, resulta sumamente útil este tipo de pensar. En su búsqueda de la universalidad, de leyes universales o la refutación de las mismas se usa bastante este ejercicio del pensar. Imaginar situaciones donde la ley no se aplicaría. Ver si es posible o no. Es demostrar o no el principio de facticidad o de la necesidad de la contingencia, tan de moda hoy por la nueva corriente del realismo especulativo. Pero, no crean esa imagen típica del filósofo, que han en las nubes. La pregunta por la universalidad o por la contingencia son preguntas que parten de preocupaciones existenciales: Son las preguntas por estructuras que se mantengan en nuestro pasado por el mundo o por la posibilidad de cambiar las situaciones.  Kant pensaba que un fundamento válido para la ética era pensar en actuar como-si existiera un Dios. (Yo discrepo con ello, pero aún es válido para los creyentes). Esto sucede por la filosofía es la autoafirmación de la creación del pensamiento, creación que tiene como móviles las preocupaciones y deseos humanos.

Justo con estas preocupaciones, viene pues la posibilidad de pensar un mundo distinto. Pero lo interesante de la filosofía, es la autoreconocimiento de la esencia del pensamiento y el conocer. Ello va a permitir un pensar aún más radical. Lo que otras ciencias pueden dar por sentado o el sentido común lo ve como parte del mundo, el filósofo reconoce que son creaciones del pensamiento, categorías que utiliza para moverse en el mundo, pero que no forman parte de este. Las nociones como individuo, democracia, libertad, propiedad privada, mercado, como ejemplo, mantienen ciertos presupuestos bases que no varían. La filosofía, reconoce que como nociones del pensamiento, pueden cambiar. Entienden en donde se arraigan y proponen  alternativas nuevas, pensamientos radicales, para calmar las angustias de la vida. Actualmente se ha satanizado la radicalización. Recuerdo haber leido hace poco un post de Gonzalo Portocarrero donde hablaba como la época neoliberal  ha hecho que todo el imaginario de la revolución sea relacionado como negativo. Hoy por hoy, revolución o radicalismo (ruptura tajante con el pasado) es sinónimo de violencia, tragedia. El pensamiento radical filosófico no es eso: Es la expresión de la posibilidad de un mundo distinto, con nociones más potentes y con mayor sentido, que nos ayudan a vivir quizás mejor. No hay que cerrar esa posibilidad, hay que animarnos a pensar distinto, pensar como-si el mundo no fuera como fuera. ¿Cómo crees que sería? ¿Cómo quieres que sea?. Recuerda que varias nociones que damos por sentado no lo son.

viernes, 1 de julio de 2011

Las tareas de Atlas parte 2

Ya se dibujo las tareas eternas de la filosofía. Pero estamos en el presente, hay una misión por realizar en este tiempo. No se puede escapar de lo presente al ser (al existir). Me apropio de lo eterno, realizándolo:
Mi filosofía, mis explicaciones, ya presuponen un "Haber entendido" el Ser. A partir de ese "entendimiento" predico sus virtudes. ¿Cuál es mi concepción de la realidad, del Ser?


Pero, siendo coherente con mis predicas debo "Criticar" dicha concepción. Es una profundización, un sustentar. Esas son las tareas de Atlas del presente. Esbozaré, cuál profeta, cuál puede ser el desenlace de tales misiones. Profetizo, porque el presente contiene el pasado y por ende, el futuro las semillas del presente. Puedo hablar de lo que todavía no es, en cuanto probabilidad, conociendo el presente.

Las tareas de Atlas del Presente:

Giro cuántico: Para llegar a esa visión he usado mucho la mecánica cuántica, la explicación de lo pequeño de la realidad. Se necesita entonces entender, en primer lugar la mecánica cuántica. Actualmente, dada su aparente incompatibilidad con la experiencia común, no comprendemos el alcance de sus principios, ni si quiera sabemos bien qué son estos principios, solo sabemos que, a través de numeroso experimentos, siempre se cumplen. ( Aunque esta el problema de la inducción, del cuál hablaremos después. Esto hace contigente aparentemente a toda ciencia). Descifrar qué es la física cuántica es una tarea titánica. Significa el esfuerzo conjunto de físicos y filósofos. Con esta nueva filosofía, hay un retorno pues, de la filosofía a las preguntas por la naturaleza y la física se torna así en filosofía natural de nuevo.
Ahora bien, se tiene que entender los principios de la mecánica cuántica en su totalidad, debido a que todo esta conectado. Se debe priorizar en el concepto de la energía del vacío, del Campo Punto Cero, un concepto que entra mucho en juego en esta filosofía. Debemos entender el concepto de energía, de lo que es un Campo de energía y lo que es el principio de Incertidumbre de Heisenberg. Debemos responder la pregunta: ¿Si la energía del vacío plasma todo el espacio-tiempo, porque no se genera una curvatura infinito de esta? ¿Es energía infinita? ¿Es distinta al espacio-tiempo? Podría ayudarnos muy bien a entender la idea de creación espontánea de Stephen Hawking, de la que habla en su libro "El Gran Diseño".
Además una idea sorprendente es el papel que parece desempeñar la mente en esta física. Debemos indagar más acerca de ella, evitando caer en todas las afirmaciones que dan las "religiones de la nueva era". Esto puede ayudarnos a entender el papel del sujeto en el universo y como se conecta con este.

Giro "relativista": en la filosofía del Ser como Forma, se habla de la energía negativa del tejido espacio-temporal: ¿Qué es esta energía? ¿Existe realmente o es un ardid matemático solamente? Significaría indagar en los principios del tejido espacio-temporal, de profundizar en las teorias de relatividad de Einstein, necesario para poder entender el espacio y el tiempo y la creación.
Giro "epistemología de la necesidad": Para que estos principios tenga validez, es necesario probar la certeza de la experiencia (conocimiento sensible). En estos post busco lograr eso: Rajando los cimientos y Volver sobre sí. En ellos, primero pruebo la necesidad de la existencia de una mundo exterior para afirmar la existencia del yo interior ("cogito ergo sum" cartesiano) y la necesidad de la ley causal como necesidad para "hacerse presente" la naturaleza. A partir de ella, podriamos deducir que todo lo que percibimos, toda nuestra experiencia es necesaria. ¿ Es posible esto? ¿No habían pronunciado, sabiamente, los filósofos sobre la contingencia del fenómeno? Podemos decir esto, gracias a nuestra capacidad de abstracción, pero quizás la naturaleza es siempre apodíctica, dentro de sus propias leyes puede estar la necesidad del cambio, de llegar a ser lo que antes no sé era. Esa es una posibilidad. Sería interesante saber las consecuencias de esta necesidad en el devenir histórico de la humanidad y sus grandes catástrofes. Además también se vislumbra un giro teleológico indeterminado de la historia de la naturaleza y de lo humano.
Además vimos que dada esta ley a priori de la naturaleza, se necesitaba ciertos principios para que sea coherente con lo que sucede en el fenómeno. Estos principios se cogían de la mecánica cuántica. Curiosamente, este puede ser el fin del problema de la inducción (donde solo podemos a través de la experiencia, descubrir principios generalizados pero no universales). Estos principios son necesarios. Se puede fundar una física deductiva y no solo inductiva, una filosofía natural necesaria.
Un problema primordial que se debe solucionar es la conexión entre el Ser como Forma (la filosofía del presente) y la teoría epistemologica kantiana, dado que se plantea un especie de espacio-tiempo que "ancestral", que va más allá del sujeto versus un espacio y tiempo como formas de intuición del sujeto. ¿Cómo hacerlos compatibles? ¿Quizás viendo algo que se ha pasado por alto? Ya esboce una respuesta, pero creo que necesita de más profundización:

"Pero surge otro problema, ¿Cómo el sujeto se puede insertar en esta lógica de las Formas? Pues, el espacio no lo podríamos conocer porque no es un objeto (materia-forma, según kant)(además de que todo lo que conocemos esta de por sí en el espacio-tiempo) ¿Pero si el mundo es solo forma? ¿No lo sería todo en él, que no es distinto a él, porque es él? ¿Y nuestro cerebro no sería también forma?¿Y la forma no acaso lo es todo y entonces el cerebro podría ser o "ver" todo? ¿Sería la forma que se autopercibe y se autocomprende siendo en el mundo forma, mientras que el resto de cosas vivas se perciben siendo y el resto de las cosas inertes son sin percibirse? La complejidad de nuestro cerebro y nuestros sentidos puede ser explicados como las causas de esta distinción. La biología podría explicar muy bien esto."

Bien, faltaría desarrollar más esa explicación, juntándola con todo el corpus kantiano epistemológico. Además actualizando esta teoría con los avances en neurociencias y psicología cognitivista.

Giro "lógica relativa": Vimos en este post como surgía la idea de la Nada como contradictoria per se. Pero si esta idea es ontológica, la lógica se caería por completo en cuanto principios para entender la naturaleza en sí. El principio de no contradicción no tendría validez absoluta. Así la lógica tal y como ahora la entendemos sería reducida a algo relativo a la forma de interpretación del sujeto sobre el mundo, forma que si necesariamente debe ser no contradictoria para poder ser entendida. Lo interesante también sería esbozar una lógica contradictoria y hasta una ontología nihilista verdadera. (Y no de esas que predican la ausencia del Ser porque no podemos tener acceso a este, no porque verdaderamente no exista)

Giro "Fundamentación de una ética y política de la Libertad": Entendiendo el Ser como voluntad de poder, vemos la necesidad de este mismo por la Libertad, como capacidad para realizarse, capacidad de Poder. Tenemos un principio "ontológico" para poder fundamentar una ética y una política que defiendan la libertad. Estaríamos cumpliendo el deseo que se planteo en este post: Aprender de los principios que nos enseño la posmodernidad pero a la vez poder fundamentarlos.

Así, si se culminan todas las tareas de Atlas y este titán no se derrumba en su actuar, podríamos llegar al nacimiento de una nueva época: La consumación de la humanidad y el nacer del superhombre, aquel hombre que es capaz de Realizarse en sólido suelo de la Eternidad del Presente. Pero esa consumación abre una nueva tarea, de misma indole: La apropiación, entendida como dar respuesta a la pregunta: ¿Qué es el hombre?

"Hoy escribo para la humanidad, para poder saber qué es lo que somos, pregunta que solo podremos responder con los sueños de la imaginación".





miércoles, 29 de junio de 2011

Las tareas de Atlas parte 1

Atlas se levanta sosteniendo al mundo, el es el sujeto del ente, él es el Ser. Pero a la vez, este titan tiene la difícil tarea de dar sentido al mundo, de "crear" filosofía. Los misterios de la realidad se traducen a través del "amor a la sabiduría" y solo a través de esta podemos des-velar qué es lo real.

Heráclito se equivocó: Al Ser (naturaleza) le gusta mostrarse, pero no hay Nada que mostrar: ¿Paradoja? No lo creo. Por eso se muestra, se hace presente, porque es Nada. Para comprender su verdadera naturaleza, no es una cuestión de conocimiento, sino de interpretación, de un entender del hombre hacia el mundo. Es una cuestión de filosofía. La sabiduría está en cuanto conocimiento-fenómeno (materia y forma) de la estructura del Ser; falta una voluntad de comprenderla, de compenetrarse con ella, de "borrar" los límites que supuestamente los separa, límites subjetivos, impuestos por el mismo sujeto: Es cuestión de aprender a amar esta sabiduría. Digo aprendizaje porque es una tarea, un esfuerzo, no algo que se dé armonicamente, dada la ruptura con el suelo primordial que el hombre da en tanto hombre.

Esa es la misión de la filosofía, su esencia propia en cuanto acto. ¿Y cuáles son las tareas que tiene este Titan que sostiene a la humanidad, que es su dador de sentido? Ya ha sido sentenciando en otro post:
"Encontrar la certeza absoluta en lo que conocemos mediante el filosofar para poder luego empezar a tratar de responder a la interrogante suprema de nuestra existencia: ¿Qué es el hombre? El filosofar es buscar la atemporalidad, lo que no varía: Es entrar en contacto con preguntas que surgieron desde que el hombre dio sus primeros pasos por la tierra con un arma de doble filo producida por la naturaleza, su autoconciencia; y es encontrar respuestas que buscan capturar la eternidad, plasmándose en piedra que no se destruye con el paso del tiempo, aquel río que fluye sin censar y que por su caudal construye y destruye todo. Pero a la vez, el filosofar es detenerse en un tiempo específico distinto a las de otras eras. Es pensar y entender la realidad en la que se vive, dándole un sentido a todo lo que acontece en el vivir de cada humano, acontecimientos que solo suceden en un determinado tiempo. De esta manera, filosofar es buscar al mismo tiempo, la atemporalidad en el devenir y el devenir en la atemporalidad: Las verdades eternas influirán en la manera como comprendemos los hechos que suceden en nuestra época; los sucesos de nuestro tiempo influyen en la manera en como entendemos la eternidad y como le damos vida en el tiempo."

Las tareas de la eternidad:
La principal ya ha sido pronunciada pero su esencia involucra lo siguiente:
Amar es “criticar”: El amor es siempre profundizar, cuestionar, porque si no nos quedaríamos con algo ya dado, nos impediría ver algo que quizás no hemos descubierto, una parte del amado que aún no conocemos.Como decían Platón “solo se puede amar lo que se conoce”, solo podemos involucrarnos con lo que conocemos al máximo, en cada rincón. Así todas las nuevas comprensiones que se den, serán críticadas, pasarán por el agudo filo de razón y el cuerpo.

Pero esta tarea "Crítica", de sustentar y cuestionar el conocimiento, significará crear una eterna tensión, nunca podremos descansar. Ese es el precio de la libertad: Nuestro lenguaje es fuente de creación. Por este nos elevamos del reino de la naturaleza y buscamos llegar al reino de la Libertad (reino también del poder, de realización). Pero tiene un precio, una desconexión con el suelo natural. Parece ser que este paso es necesario: La Nada crea para poder autoafirmarse como Nada, simbolo de realización, símbolo de poder supremo (post anterior). Pero este paso de autoafirmación, de autoconciencia, solo se logra con esta "salida" de lo temporal. Esta culminación se da con un lenguaje "originario", con un previo paso de desconexión. Quizás lleguemos a ese lenguaje orignario, quizás es hoy (el presente) el tiempo de culminación. Pero necesariamente no se puede detener, ya que detenerse es un quedarse en el pasado y sobre el pasado no tenemos poder-control: Así que ese lenguaje originario debe retornar al presente, debe apropiarse.
Esa es la Crítica cuando es Apropiación: Entender y sentir esa sabiduría en el presente: siempre hacerla presente. Involucra una tarea dada nuestra naturaleza como ya se dijo: Somos desconexión, re-conectarnos como autoafirmación, es una misión siempre presente, una eterna tensión, no hay descanso.









jueves, 21 de abril de 2011

Descansa en paz posmodernidad 2

Sobre "Hacia el nuevo Ser"
Otra vez, usando la física, descubrimos que el espacio no está vacío sino lleno de "energía". Esta energía se define como perteneciente al espacio-tiempo. El porqué no queda claro en el artículo. Podríamos decir que junto con la energía negativa implícita en el espacio-tiempo (la energía de la gravedad, que habla Stephen Hawkings), el tejido espacio-temporal podría también tener energía positiva (la del vacío) y en total no tendría energía (por tanto, no contenido, manteniendosé así la característica de "Forma" que Kant plantea). El hecho de que supuestamente coexistan dos polos de energía en un mismo objeto no es contradictorio, porque se podría decir que en realidad la energía de ese objeto es cero, pero que se puede dividir en + y -.

Resolvemos así el problema de la sensibilidad de la teoría kantiana. Hablar de la sensibilidad y lo sentidos es hablar de algo que hemos conocido por el espacio y tiempo. ¿Cómo podemos hablar de que recibimos información a través de ellos y esa información nuestro cerebro la amoldea y vemos así la realidad, si es que nuestros sentidos son parte de esa realidad ya amoldeada? No habia forma de resolverlo desde el mismo Kant. Pero podríamos decir, según lo expuesto en el párrafo anterior, que no se necesite que se de materia para construir el mundo, basta solo con la forma.

Podemos así construir el mundo desde cero, desde el espacio y tiempo como formas y no materia. Imaginemos una región del espacio que "crea" materia (equivalencia con la energía). Esa región tendría +1 al parecer. Pero como es materia, entonces tiene gravedad y por ende, habría energía -1. Se suman los dos y el resultado es que en total no habría energía, pero si habría mundo. El mundo surge de la "nada" (energía 0) pero la nada es algo (energía del vacío + curvatura del espacio-tiempo, gravedad). La forma es la nada, solamente que tiene dos características que le dan aparente materialidad, pero en totalidad sigue siendo forma.

Ahora bien, nuestro universo surge no de la nada absoluta sino como siempre tiene que existir energía del vacío, surge de esa espuma cuántica. Sin en lo absoluta suma cero(es como si "percibieramos" el universo en su totalidad) en lo relativo no tiene porque hacerlo y es más no puede hacerlo (porque sino no habría cambio y que solo se da con tiempo y el tiempo solo se manifiesta con algo en él)

Lo interesante al hablar del tiempo y el espacio como forma, decimos que están fuera de la experiencia pero permiten que se dé (sin ellos, necesariamente no habría experencia). Ahora, no solo permitirían el mundo (que es el que vemos por la experiencia) sino serían el mundo. El mundo como espacio-tiempo y ley de causalidad sería necesario. Podríamos responder incluso a la pregunta de porqué hay algo en lugar de nada, de Leibniz, diciendo que hay algo porque necesariamente tiene que haber algo. Otra verdad absoluta.





Descansa en paz posmodernidad 1.

En los últimos cuatro artículos, a mi parecer, se ha avanzado bastante con la meta de poder derrotar a la posmodernidad, aquel edificio que se cae cuando a si mismo se levanta; pero quizás ha sido muy veloz el avance y lenta la comprensión, por eso creo que es conveniente volver sobre sí para poder explicar, revisar y reflexionar.

Probamos que en el mundo que conocemos (el que se nos presenta a los sentidos) tiene que haber necesariamente la ley "todo lo que sucede tiene una causa". Además vimos que la sucesión o cambio se da en un tiempo mínimo (10 a la menos 43 segundos, según la física) para evitar el problema del tiempo que puede ser dividido indeterminadamente (diría infinitamente, pero eso es afirmar que puede conocer la totalidad del tiempo cuando no es así). Este es un problema porque de alguna manera no se podría decir que algo sucede, pues antes habrían pasado infinitos sucesos, es más, no podría suceder.
Además vimos que el principio de no contradicción es un principio práctico pero no absoluto por la imposibilidad de conocer todo el no-ser de cada objeto. (falla así la dialéctica hegeliana y la doctrina del fluir de Heráclito tal como lo planteaban). Definir lo que un objeto es, es imposible. Solo podríamos decir que es algo (que existe en caso de que lo percibimos, aunque hay diferentes formas de existir)
Por último vimos que en todo suceder si hay cambio por el principio de incertidumbre de la mécanica cuántica (siempre tiene que haber movimiento). Entonces el suceder-cambio se tiene que dar necesariamente en una relación del tiempo con el espacio. Aunque podríamos agregar (usando el tiempo mínimo del suceder), que también el suceder se da la realización procesos a nivel subatómico (que igual se dan en el espacio-tiempo). Otra vez, siempre hay cambio.

Lo interesante sobre este artículo son dos cosas: Demostramos una verdad necesaria: "Todo lo que lo que sucede tiene algo que lo antecede y que es distinto de este (cambio)". La fórmula ya fue expresada por Kant, al decirnos que si vienen todo la experencia es contigente (que puede ser de otra manera), lo necesario o apodíctico (que es así y no puede ser de otra manera) se encuentra fuera de la experiencia y que permite que esta se de (si no fuera así, no habría experiencia tal y como es)
Lo segundo es que la filosofía y la física (con sus errores y limitaciones) son inseparables si es que queremos descubrir el mundo y explicarlo.





sábado, 15 de enero de 2011

Trazando un mapa


Este blog es un diario filosófico, donde escribo buscando poder llegar a la meta propuso en un post anterior : Encontrar la certeza absoluta en lo que conocemos mediante el filosofar para poder luego empezar a tratar de responder a la interrogante suprema de nuestra existencia: ¿Qué es el hombre? El filosofar es buscar la atemporalidad, lo que no varía: Es entrar en contacto con preguntas que surgieron desde que el hombre dio sus primeros pasos por la tierra con un arma de doble filo producida por la naturaleza, su autoconciencia; y es encontrar respuestas que buscan capturar la eternidad, plasmándose en piedra que no se destruye con el paso del tiempo, aquel río que fluye sin censar y que por su caudal construye y destruye todo. Pero a la vez, el filosofar es detenerse en un tiempo específico distinto a los de otras eras. Es pensar y entender la realidad en la que se vive, dándole un sentido a todo lo que acontece en el vivir de cada humano, acontecimientos que solo suceden en un determinado tiempo. De esta manera, filosofar es buscar al mismo tiempo, la atemporalidad en el devenir y el devenir en la atemporalidad: Las verdades eternas influirán en la manera como comprendemos los hechos que suceden en nuestra época; los sucesos de nuestro tiempo influyen en la manera en como entendemos la eternidad y como le damos vida en el tiempo.

Los escritos que aquí se plasmen son parte de un diario porque un diario es algo inacabado, donde uno expresa de manera intima sus pensamientos y vivencias. La vida esta llena de contradicciones (a veces pensamos una cosa y luego otra), de cometer errores y luego enmendarlos, o quizás no darse cuenta de ellos. Todo esto se plasma en un diario. Estos escritos mostraran los cambios que acontecen en mí ser que se manifiesta en mis pensamientos. No es por eso un libro, que pretende estar acabado y donde todas las partes esta cohesionadas en un todo coherente. Es un diario filosófico porque mis pensamientos se expresan a través del filosofar.

Un mapa es lo que trata de guiarnos en nuestro camino hacia algún lugar. Pero a la vez, es una representación del camino. No puede haber un mapa si es que nadie antes ha conocido el camino que representa o se lo ha imaginado. En este post quiero elaborar o trazar un mapa que nos guiara en nuestro andar hacia un lugar que aún no conocemos pero que soñamos como es. Es un esbozo de un mapa incompleto. Este plano se basa en un tramo ya recorrido por mí, quizás de una manera no tan profunda. En esos viajes que esta corta vida me han permitido, avizoré paisajes que me dieron la intuición, aquella chispa que muchos conocen como traer el futuro al presente, de que por esos lares se encuentro lo que andamos buscando. Pero a la vez, a partir de lo ya recorrido, empiezo a imaginar como sería la otra parte del mapa, mezclándose en el dibujo de este un poco de la esperanza que alimenta la travesía.

Pues, tratemos de esbozar la ruta que hemos de seguir para llegar al conocimiento certero, lo eterno. El punto de partida es la filosofía kantiana, específicamente su teoría del conocimiento: el idealismo trascendental. ¿En qué consiste esta filosofía? Para ser breves: En que el mundo que vemos, el que ahorita estas percibiendo al momento de leer este post, esta ordenado por nuestras estructuras mentales. Es decir, que el orden que percibimos en este mundo es gracias a que nuestra mente le impregna un determinado orden, basado en su forma de conocer. Para conocer algo, tiene que estar ordenado de una determinada manera. ¿Cuáles son estas formas que ordenan lo que percibimos? Son el tiempo, el espacio y algunos conceptos más como son la ley causal, etc. Lo cual quiere decir, que estos últimos, no "existen" o mejor dicho, no forman parte de los objetos "exteriores" o distintos a nosotros, sino que son parte de nosotros y nos permiten conocer estos objetos "exteriores"; es decir, son anteriores a ellos, son a priori.

Estas ideas traen consigo muchas interrogantes cómo: ¿Si el tiempo existe en nosotros, como pudimos nacer? Toda la historia del universo se basa en el tiempo y el espacio, ¿Estuvimos presentes desde sus inicios? ¿Somos parte de la eternidad? La respuesta que le di se basa en la distinción kantiana entre el fenómeno (el mundo que percibimos ahora mismo, ordenando por las estructuras mentales) y el noúmeno (el mundo que nos sirve para ordenar, que aún no esta ordenado). En el noúmeno existe una mente-única que da forma y orden a todo, "creando" (no en el sentido de un inicio sino en el sentido de lo que permite existir) la realidad que percibimos (el fenómeno). Nuestra mente es parte de esta mente-única. (Una explicación un poco más detallada puede encontrarse en este post) Así somos parte de una realidad que, por un lado, es múltiple (el fenómeno) y que es la que percibimos, y por otro lado, es Uno (el noúmeno), que no percibimos ni conocemos y jamás lo haremos, pero es fundamento de lo múltiple.

En búsqueda de sustentar más estas ideas, nuestra siguiente parada en la ruta es la filosofía schopenhaueriana. Arthur Schopenhauer fue fuertemente influenciado por Kant y elaboro una filosofía donde partía de las ideas arriba expuestas. Para el lo Uno, el fundamento de la realidad, es la Voluntad. No entendida como un querer, sino como un impulso o fuerza ciega, que no obedece razones ni motivos. Y esto es porque no esta sujeta a la ley de la causalidad(al no ser parte del fenómeno) su obrar no requiere de una causa previa que lo determine. Así el fundamento del mundo fenoménico no requeriría tener una causa. Así, con las consecuencias de las ideas de Schopenhauer, se podría decir que hay algo en lugar de nada, porque ese algo existe sin causa alguna, siendo su propia naturaleza un impulso a existir (para este filosofo, la Voluntad también es conocida como voluntad de vivir, que podría ser llamada también voluntad de existir) Preguntar porque es así, es buscarle una causa a su naturaleza, pero la Voluntad no tiene causa, así que es absurda la pregunta.

Luego de este filosofo, el siguiente camino es tratar de comprender las ideas de Nietzsche, principalmente las de su libro "El nacimiento de la tragedia" donde habla sobre las ideas schopenhauerianas sobre la Voluntad y su fenómeno o su representación (en términos del mismo Schopenhauer). La magnifico de esta obra es que le pone nombre a estas dos partes de la realidad, basando en las ideas que el cree ver en los griegos: A la Voluntad la relaciona con el dios Dionisio, el dios de la irracionalidad, del desorden mientras que a la representación (el mundo que vemos, con su orden) lo relaciona con el dios Apolo, dios del orden y lo racional. Pero además de este filósofo tomaremos también su crítica a la modernidad (aunque mejor dicho sospecha pues es una crítica cuyos fundamentos quizás no son tan resistentes, porque este mismo filosofo cala toda base posible para poder fundamentar lo que dice) Esto es un ejemplo de lo que se debería hacer en todo momento de nuestro viaje: Criticar, cuestionar toda postura o idea que haya para poder ver si es que aguante los vientos destructivos del tiempo, de ser en un época, y así poder ser un pilar de la eternidad.

Por lógica, todo quién busque hablar sobre la realidad, tiene que tener en cuenta lo que ella nos enseña. Tenemos contacto con ella, al parecer, por nuestros sentidos. Nuestros sentidos nos muestran el mundo físico, con sus leyes, que, otra vez al parecer, permiten que se formen nuestros sentidos. El mundo físico y su orden son estudiados por los físicos. Es a ellos y sus teorías a los que debemos recurrir en nuestro siguiente paso en búsqueda de la eternidad. Quizás ellos tengan la clave para encontrarla. ¿Qué nos dicen sus teorías? Actualmente, nuestro conocimiento del mundo se basa en dos teorías ampliamente comprobadas: La teoría de la Relatividad de Einstein y la Mecánica Cuántica. Haré una breve introducción a ambas.

La teoría de la Relatividad, postula que en todo el universo el tiempo y el espacio son relativos. Me explico: Supongamos que de la nada, desaparece el Sol. Nosotros en la tierra no notaríamos de inmediato la desaparición del sol. ¿Por qué? Porque hay un límite de velocidad para que viaje la información sobre sucesos en el universo: la velocidad de la luz. La información de que el sol desapareció llegaría a la tierra no instantáneamente sino ocho minutos después. Por lo cual, creeríamos que el sol desapareció ocho minutos después de lo que lo hiciera. Un suceso en un determinado punto del espacio, puede ocurrir en diferentes momentos, dependiendo de la lejanía con ese punto espacial. Ya no existe en tiempo absoluto, sino un tiempo relativo. Lo interesante de esta teoría es que combina el espacio y el tiempo en un solo objeto: el tejido espacio-temporal. El tiempo y el espacio ya no son "cosas" separadas sino dos caras de una misma moneda. Lo interesante es que la curvatura de este tejido, que podemos imaginárnoslo como una cama elástica es lo que "crea" la gravedad o la atracción entre dos cuerpos. Imaginemos que ponemos una bola de boliche en el centro de esta cama elástica, curvándose este tejido. Luego pones una pequeña bolita en un extremo de la cama y veremos como, gracias a la curvatura, la pequeña bolita es atraída hacia el centro, donde esta la bola de boliche. Eso sería la gravedad.

Ahora bien, lo más resaltante de esta teoría, para enlazarlo con nuestro punto de partido, es que propone es que el tejido espacio-temporal tiene una realidad "objetiva" pues es modificado por la presencia de materia. Estaría en contraposición con la idea kantiana del tiempo y el espacio que los define no como objetos que interacción con otras entidades. ¿Cómo salvaguardar esta diferencia? ¿Kant, ante la luz de la experiencia y la física, estaba equivocado? Uno de los puntos que seguirán luego de indagar sobre la Relatividad, es buscar sus consecuencias. Kurt Gödel, el gran lógico, comprendió una de sus consecuencias que era el viaje en el tiempo: Si se puede viajar en el tiempo, el tiempo no existe. Además, la Relatividad predecía que el universo se esta expandiendo en el tiempo, por lo cual Kurt agregó: sin no hay tiempo, el espacio no se puede expandir. Y como en el comienzo, los físicos dictaban que el Bing Bang creó el espacio y el tiempo, en realidad, nunca los habría creado. Kurt así llevo a defender las ideas kantianas desde ideas anti-kantianas. El análisis de esto y los postulados de la física actual será también un tramo por el cual debemos transitar.

Por último esta la mécanica cuántica, que al parecer será nuestro último paradero que visitaremos, no por ser el final o el que abarca todo sino porque con ella abríamos explorado todos los rincones que aquella intuición me señalo como donde podría encontrar oculta a la eternidad. ¿Por qué? Porque de alguna manera en toda esta travesía estamos explorando lo general de la realidad. Creo que es ahí donde podemos hallar los que buscábamos. ¿Qué es la mecánica cuántica? Como esto es un breve esbozo, sencillamente resaltaré lo más sorprendente de ella: Presente un universo extraño, dominado por la incertidumbre y la probabilidad. Es tan extraño que se tiene muchas interpretaciones para tratar de comprenderlo. Una de estas interpretaciones presenta que la realidad puede ser definida por el observador. Sin el acto de observar, la realidad yace en un estado indeterminado. Inclusive se puede modificar el pasado. Además, una de los hechos mejor comprobados de la mecánica cuántica es la incertidumbre para medir simultáneamente dos características de una partícula (la mecánica cuántica es la física de las partículas atómicas y sub-atómicas). Lo curioso de esto, es que sin adentrarnos en detalles, predice que todo el universo esta plagado de un estado mínimo de energía (y por ende, de materia, por la igualdad e=mc2), no pudiendo existir el vacío (donde no hay nada). En este mar de energía, conocido como el vacío cuántico (sarcástico y confuso nombre) se crea materia, que existe por un breve tiempo, pero que luego debe desaparecer en la inexistencia por el principio de conservación de la materia-energía.

Es así, como hemos esbozado un mapa del camino que buscaremos recorrer en este diario. Trataremos de cuestionar todo para luego poder armar con lo que queda un todo coherente que pueda combinar todos los aspectos arriba descritos. Una vez que sepamos lo que acontece, podremos saber lo que debería acontecer, es decir, entrar en el terreno de lo práctico que determina nuestro actuar. Así podremos combinar lo ontológico-antropológico con lo ético y lo político, para poder hablar de un sistema omnicomprensivo de la realidad en su totalidad. Es una promesa abierta al futuro. A partir de ahora, se empezará el trabajo paso por paso y no a manera de introducción como se ha venido haciendo en los 3 últimos post.










Piedras en el camino hacia lo eterno


Siguiendo con lo reflexionado en el post anterior, debemos analizar cuáles son las dificultades con las que nos enfrentamos para poder llegar a la meta, que será el inicio hacia una nueva era, una era donde el hombre caminará con los dioses, símbolo de la eternidad que se afirma como tal sin posibilidad de ser negada y que está presente en todo el universo. Desde luego, quienes profetizamos aquel tiempo nuevo, vemos el futuro no como un acontecimiento que sucederá sino más bien como una esperanza de que así suceda. La única forma de acercarnos hacia ese futuro particular es construyendo el camino que nos llevará hacia él. Pero quizás en esa etapa de construcción modifiquemos un poco el camino, quizás descubriendo que la tierra por donde queríamos que pasara es pantanosa y que es mejor ir por otro lar para cumplir nuestros deseos. Todo esto se queda en el "quizás", palabra que enuncia nuestro tiempo, un tiempo de incertidumbre; donde vemos el ser en el tiempo con los ojos de lo dudoso, de lo que no estamos seguros de que fuera así, es así y será así. Esta poderosa palabra describe al hombre actual, aquel hombre que vive con la duda pero no quiere verla, aquel hombre que arrastra las cadenas del pasado que lo impulsan a esa ceguera voluntaria de su condición: En el pasado, se emprendieron gigantescas travesías para buscar lo que no perece, pero solo encontró polvo que se desvanece con el tiempo. El hombre de hoy ya no tiene esperanza, se encuentra en la resignación y no quiere hacerle caso a su voluntad que pide a gritos una campaña más para aventurarse a tierras desconocidas con las esperanza de encontrar las riquezas necesarias para que aquel edificio de conocimiento presente no se quede como castillo de naipes que se derrumba con el más mínimo soplido de la crítica. El quizás, además de afirmar nuestro tiempo, lo conecta con el futuro, representado por un horizonte abierto hacia cualquier posibilidad, oscuro y ambiguo actualmente, pero donde puede haber una luz que traiga la sabiduría de los dioses a los hombres.

¿Qué es lo que el hombre de hoy no quiere ver? Que todo lo que dice conocer no puedo afirmarlo de una manera contundente. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué la existencia del presente nos atormenta con demonios de incertidumbre que no nos dejan caminar con tranquilidad? Porque sencillamente, todo nuestro conocimiento actual se basa en lo que dictan los sentidos, afirmamos algo a partir de nuestra experiencia que proviene de la recolección de datos que nuestros sentidos nos proporcionan. Pero hay amantes de la sabiduría, aquellos que se dedican a buscar la eternidad, que afirman que nuestros sentidos nos engañan: Creemos que lo que vemos es real en los sueños o es simplemente una ilusión producto, por ejemplo, un espejismo. De repente en este momento estamos soñando o siendo victimas de un espejismo ¿De dónde provienen estas afirmaciones de que a nuestros sentidos les gusta jugar bromas? De los datos que hemos sacado de la experiencia sensible, es decir, de lo que nos dan los sentidos. Pero estos mismos datos dicen que lo sentidos nos engañan, entonces su afirmación tampoco se sostiene. Por lo cual, podemos concluir que hay una imposibilidad de poder afirmar la certeza de los datos de nuestros sentidos, por existir contraargumentos. Pero a la vez, estos contraargumentos no se sostienen por contradecirse a sí mismo. La negación de este último no significa la afirmación del primero. No hay pruebas suficientes para afirmarlo, por lo cual podemos decir que la información que nos da los sentidos es dudosa.

Este último párrafo será analizado a más profundidad conforme avancemos en nuestras investigaciones. Por ahora nos quedaremos con la última conclusión. Analizarla, buscando de donde proviene lo que estamos diciendo y porque es así puede ayudarnos a encaminarnos mejor en nuestro viaje. Puede propiciarnos el mapa que nos guía hacia el destino que queremos trazar.

Hemos ya establecido el problema, un problema que se planteo en los inicios de la filosofía cuando el hombre, buscando respuestas a las preguntas del sentido de su vida, decidió profundizar sobre él mismo para poder analizar la manera como podían llegar esas respuestas. Es un problema todavía no resuelto al parecer o quizás ya lo fue en alguna época, pero nadie fue capaz de darse cuenta de ello. Una vez que tenemos el problema, resulta primordial analizar nuestras posibilidades para encontrar una solución.

Es lógico preguntarnos ¿qué podemos conocer certeramente? Para luego pasar a analizar nuestras capacidades cognitivas. Un análisis serio y que nos resultados contundentes escapa de la intención de este escrito pero que sin duda lo desarrollaremos en otros escritos. Ahora bien, para hacer este análisis puedo recurrir a lo que he aprendido de la experiencia. Pero recordemos lo afirmado anteriormente: lo que nos brindan los sentidos es dudoso. Entonces es dudoso lo que puedo decir acerca de lo que puedo conocer basándome en un análisis cuyas bases se funden sobre lo que brindan los sentidos. ¿Existe otro camino? Quizá: Puedo buscar entre lo que está en mí, mi conocimiento, algo que sea certero y que no provenga de la experiencia pues lo que proviene de la experiencia es dudoso. En conclusión, podemos decir que lo verdadero será algo que no provenga de la experiencia pero que este en mí o que haya venido de la experiencia pero que haya logrado demostrar que no es dudoso este conocimiento (es decir, que una vez analizando el porqué decimos que la experiencia es dudosa descubramos que no lo es)

Cuando plantee comenzar con este escrito tenía en mente otras trabas o piedras en nuestro camino hacia la verdad; piedras que dificultarían nuestro andar pero que a la vez serían parte del camino, una vía donde progresivamente se va avanzando, descubriendo nuevas cosas conforme lo hacemos. Luego, desarrollando mi idea inicial me di cuenta que surgía una traba más profunda, que si había contemplado pero que no la conectaba con los demás problemas. Esa gran piedra que parece cortar nuestro camino hacia la eternidad es el problema de la experiencia.

Quisiera reflexionar acerca de lo que acabo de decir. Estos es una prueba de que la filosofía es un camino que se asemeja a un laberinto, muchas veces llegamos a lugares donde ya no podemos avanzar, otras veces nos damos cuenta que la vía era más larga de lo que parecía y que conducía junto con otros caminos a un mismo lugar. Yo no pretendo presentar cosas finalizadas, todo lo que escribo, si bien son ideas un tanto desarrolladas, puedo aún desarrollarlas más mientras que plasmo mi pensamiento en este papel. Debemos nunca detenernos, debemos cuestionar nuestras propias ideas para mejorarlas.

Las ideas que dieron impulso a escribir este artículo las haré visibles en otro momento por la extensión de lo que ya es visible aquí.










lunes, 13 de diciembre de 2010

Un loco cazador de eternidad


"¿Buscar la verdad? Eso solo a un loco se le ocurre. La verdad no existe, todo es relativo" Palabras que irritan mis oídos, no solo de tanto veces haberlas escuchado, sino también pero el significado que expresa. Frase que engloba de una manera precisa una época, nuestra época: El tiempo de los anti filósofos.

Recuerdo haber leído esa palabra en algún escrito de internet de Alain Badiou, un filosofo contemporáneo. Quizás lo saque un poco de su significado original, pero para mí significa precisamente lo que son la gran mayoría de pensadores de nuestro tiempo; tiempo que se inaugura dejando atrás los ideales que perseguía la modernidad; nuestro tiempo es la posmodernidad. Sus profetas son los anti filósofos, seres que ya no buscan la verdad porque creen que no existe o que es imposible alcanzarla. Dejaron atrás esos ideales de poder alcanzar la eternidad, sinónimo de piedra de base desde donde podemos erigir nuestro edificio existencial sin derrumbarse ni tambalear ante los vientos huracanados de una dura crítica. Ahora, solo construyen con arena que fácilmente se la lleva el viento; constructores cuya esperanza, tan propia del ser humano, se ve en el diálogo y en el convenio, que sirve como cemento a la hora de erigir el edificio de conocimiento.

Lejos quedo las épocas donde gigantes caminan por la tierra; colosos que sobre sus hombros llevaban una bolsa llena de saberes cohesionados de manera coherente. Estos gigantes ayudaban a los hombres, mediante el contenido de su bolsa, a encontrar el camino que debía seguir. En los tiempos actuales, en estas tierras solo hay hombres, tan efímero como suena, que dedican su vida a especializarse en un determinado tema, muchas veces profundizando hasta donde su voluntad lo permita en la rama que decidió trepar del árbol del saber. En esa rama busca su seguridad. Muchas veces saben sobre las otras ramas que hay en ese árbol, pero por ese deseo inconsciente de protección desean quedarse solo en lo que dicen conocer. Esto, a la vez, los hace caer en una contradicción: el hombre sabe de que existe, por naturaleza, se pregunta cuál es el sentido de su existir, pero para poder responder esto tiene que buscar en todo el árbol del saber, no solo en una minúscula parte. Pero nuestra época, cuelga en cada rama un cartel que dice: "Explorar todo el árbol es de locos, es una pérdida de tiempo, pues nada encontrarás" Y así, el hombre encasillado en lo que conoce, su época, expresada en el cartel, presente desde que nace, y su rama donde se asentó, se queda sin poder responder a las preguntas existenciales que lo acechan; cayendo lo absurdo ( al no poder responder a las preguntas y al hacerle creer en lo tonto que es hacerse esas preguntas). Así solo le queda para poder vivir, sumergirse en el trabajo, sumergirse en esa especialización que lo mantiene ocupado y evita de cierto modo que surjan esas preguntas. Es así como el hombre contemporáneo conoce o cree conocer algo que no comprende, porque el trozo que dice poseer solo se puede entender a partir de los otros trozos que conforman el todo.

Pareciera que este escrito es una oda a una tiempo pasado; parece que quisiera escapar de este lugar, el aquí y ahora, donde reina lo absurdo y su reino está construido con un material que en cualquier momento se cae. Ese rey fue elegido por todos y el reino fue construido por el diálogo. Aquellas promesas que trae la posmodernidad se caen en cuanto se levantan: Libertad, democracia y dialogo. Se derrumban no porque su contenido sea negativo sino porque los paladines que las defienden luchan con espadas que se rompen y corrompen fácilmente: O sus espadas no fueron bañadas en la fuente de la eternidad que las hace indestructibles o luchan diciendo que defienden estas promesas pero en realidad son enemigos de ellas.

Analizando, la posmodernidad nos enseña mucho: La verdad no se nos impone, nadie puede oprimirnos diciendo que él la posee, no es algo dado sino algo que se debe construir mediante el diálogo entre los hombres. Así se da paso a la libertad, ya que nada está dado de antemano y nos permite conocer otras realidades, distintas a las nuestras, pues ninguna visión del mundo es más verdad que otra. Además, nos permite seguir explorando y conociendo más, porque no nos afirma que hay una verdad, que una vez que la encontremos nos detendremos a descansar sino que es algo que debemos construir, conversando y tratando de convencer y convencernos sobre qué es lo mejor. Pero que es lo mejor, varía según la época, por lo cual, no nos detendremos en esta búsqueda. Por último, la especialización que trajo esta época, permite que los conocimientos se amplíen de una manera inimaginable, llegando a fronteras que jamás pensamos llegar.

El problema que yo veo es que lo que afirma no tiene sustento. "El todo es relativo" no se sostiene, pues para que lo haga tendría que ser una verdad absoluta, pero como para ellos no existe entonces cae por su propia afirmación. Con ello cae todo los ideales y conocimientos que se ciernen en esta época. A pesar de esto, esa afirmación se ha convertido en un dogma que casi nadie cuestiona. Elevan un edificio sobre una base que con el mínimo soplido se puede caer. La misma especialización agudiza el problema, pues no incentiva buscar una solución sino todo lo contrario, nos aleja de la solución o de su búsqueda, pues se tratan de cosas generales y nosotros solo debemos conocer cosas específicas. ¡Oh dilema del tiempo presente!

Pues es hora de resolverlo. Es el tiempo de que los filósofos resurjan para ir a cazar la eternidad, aquella que dará sustento a lo que conozcamos y nos servirá de guía para la dirección de nuestro espíritu. Aprendemos de nuestros errores, ya no buscamos una verdad que se impone y domina sino aquella certeza que permita al hombre afirmar su libertad (en nuestros tiempos, no se puede asegurar que lo somos). Es decir, buscaremos la estructura que luego permita al ser humano rellenarla a su libre albedrío, siguiendo pautas claras para que su obra sea escrita sobre la eternidad. Por la amplitud del conocimiento actual, debemos dialogar con otros para poder así cumplir la tarea de la filosofía del mañana, la que aún no se da: Sistematizar todo el conocimiento existente y darle una base que lo permita. Esa tarea la buscaré realizar mediante estos escritos. Debemos buscar destruir ese dogma de arena de la actualidad y demostrar así que camino sobre piedra. Que el camino que se descubra sirva para la posteridad, cuando nuestra fuerza vital ya se haya apagado. Aún así nuestro espíritu debe quedarse merodeando por esos lares, tratando de guiar a quien se atreva a cruzarlo. Esta caza no será fácil, si es que logramos encontrar la eternidad, la misión será convencer a los otros de que la encontramos. Y si es que no se logra, solo debemos detenernos cuando nuestro cuerpo se encuentre enterrado, aún quedando la esperanza de que alguien prosiga la búsqueda.










viernes, 19 de febrero de 2010

En las profundidades del ser


"… El espacio de Einstein no está más cerca de la realidad que el cielo de van Gogh. La gloria de la ciencia no estriba en una verdad más absoluta que la verdad de Bach o Tolstoi sino que está en el acto de la creación misma. Con sus descubrimientos, el hombre de ciencia impone su propio orden al caos, así como el compositor o pintor impone el suyo: un orden que siempre se refiere a aspectos limitados de la realidad y se basa en el marco de referencias del observador, marco que difiere de un período a otra, así como un desnudo de Rembrandt difiere de un desnudo de Manet"

Arthur Koestler, The Act of Creation.
¿Qué es la filosofía del eterno misterio? Es mi visión del mundo, mi forma de interpretarlo y entenderlo. Es una de las miles que ha habido, sin ser ni más ni menos verdad que las otras. Cada uno interpreta la realidad a su manera. Algunos, simplemente reciben la visión que les enseñaron, sin tratar de modificarla en lo absoluto. Otros, la cambian en algunos aspectos, sin tratar de modificar el todo. Pero unos pocos, son los que se atreven a derrumbar esas formas, y a crear desde el caos, una nueva visión, una nueva interpretación de la realidad. Es una tarea titánica, pues significa tratar de explicar todo lo existente, significa sumergirse en los valles profundos del ser y desde ahí partir hacia los hombres, mostrándoles un poco de su esencia, no sin antes esta haberse mezclado con los pensamientos del portador, con su mundo anterior. Estos héroes buscan no solo entenderla sino también erigir un nuevo mundo, donde los tambaleantes deseos y actos humanos puedan apoyarse, sin derrumbarse ante la desesperación y la angustia, sino que sea una luz de esperanza.

Perdón la ambigüedad de este fragmento y el lenguaje medio poético que uso. Pero lo hago adrede, buscando que cada uno lo interprete a su manera, mezclándose con su propio mundo interior. De la misma manera sucede cuando tratamos de interpretar la realidad, tan poética y misteriosa. Pero la diferencia es que no sabemos si sus versos son símbolos, que ocultan un significado, o más bien destellos absurdos y sin sentido. Eso es el misterio existencial. Aún así, el hombre trata a toda costa de darle un sentido, creándolo si es que no tiene.

Bien, ahora les mostrare en que consiste la filosofía del eterno misterio. Básicamente, como su nombre lo indica, parte del postulado de que el fondo de la realidad es un misterio y que siempre lo será. Podrán juzgar que es una visión muy simple, de que cualquiera puede decir eso. Pero les explicare como llegue a esta conclusión.

Mis ideas parten de la teoría del conocimiento de Immanuel Kant. Él decía que lo que nosotros conocemos, es en realidad una mezcla de una materia exterior a nosotros y nuestra propia forma de conocer los objetos. Es decir, que todo lo que percibimos y conocemos ha sido moldeado por nuestra mente. Pero para que algo sea moldeado, primero tiene que existir ese algo. Es como si el mundo que conocemos ha sido esculpido por el cincel de nuestra mente.

Así vemos que hay dos especies de realidades, según Kant: A la primera la llama la de los fenómenos, y es la que vemos y percibimos, la que ya ha sido transformada por la forma de conocer de nuestra mente. Y la otra, es la que él llama el noúmeno o las cosas en sí, que no han sido trastocadas y a las cuales nunca podremos conocer ni acceder, pues significa que serían moldeadas por nuestra forma de conocer y así dejarían de ser cosas en sí, transformándose en fenómenos.

Lo interesante de esta teoría es que postula que el tiempo y el espacio están en nuestra mente, son formas del conocimiento. EL argumento es simple: como para conocer algo, ese algo tiene que estar en el tiempo y en el espacio, entonces tienen que estar estos ya en nosotros, con anterioridad a la experiencia, y así permitirnos conocer las cosas. Si no fuera así, ¿Cuándo los conocimos? Si en algún momento los conocimos, quiere decir que hubo un tiempo anterior donde no los conocíamos, pero para esto ya sería necesario el tiempo. ¿Dónde los conocimos? También para eso sería necesario el espacio, un lugar. No quiero ampliar más el tema de porque el tiempo y el espacio están en nuestra mente, pues esto es una simple introducción a la filosofía del eterno misterio.

Lo dicho hasta aquí no es nada nuevo, es simplemente una exposición de las ideas kantianas. Pero quisiera decir algunas consecuencias que se derivan de estas ideas. La primera es que si el tiempo y el espacio están en nuestra mente, ¿Es posible nacer? ¿Para ello no sería necesario un tiempo? Esta idea desafía al sentido común, y parece derrumbarse ante él. La solución sería decir que no nacemos, pero aparentemente esto es ilógico. Pero si lo vemos desde otro punto, se encontrara una solución asombrosa.

Que tal si nos enfocamos en los noúmenos. No podemos decir que cosa son, pues para ello tendríamos que conocerlos. Pero al menos podemos decir que cosa no son, si partimos de las cosas que conocemos. Si todo lo que conocemos están en el tiempo y el espacio, entonces lo que no podemos conocer, las cosas en sí, se hallan fuera de ellos. Y solo mediante el tiempo podemos hablar de simultaneidad, que es el hecho de que varias cosas existan al mismo tiempo. Entonces afuera del tiempo, no hay simultaneidad. Ahora bien, sabemos que existe una cosa o varias cosa en sí, tenemos la certeza de que algo existe fuera de nosotros, pues para percibir algo tiene que haber algo que percibir. Como este algo esta fuera del tiempo, y por ende fuera de la simultaneidad, vemos que solo es posible que exista una cosa en sí o solo un noúmeno. Ya no son varias cosas en sí, sino solo una cosa en sí, que sirve de base para todo nuestro conocimiento.

Nosotros también nos percibimos en el tiempo, como fenómenos. Lo cual quiere decir, que también hay algo, desconocido para nosotros, que sirve de base para ese fenómeno, hay una parte de nosotros que es noúmeno.

Y combinando el hecho de que nosotros somos noúmenos y que solo existe una sola cosa en sí fuera de nuestra forma de conocer, llegamos a la conclusión de que todos somos uno, toda la materia de nuestro mundo parte de una sola entidad, un solo objeto de fondo: nosotros mismos. ¿Por qué nosotros mismos? Porque somos los que contenemos las formas del conocimiento en nuestras mentes. Es decir, la mente que da forma a todo lo que vemos y percibimos existe en nosotros, esta dentro de nuestro ser. Entonces todo el mundo que vemos, ha sido moldeado por una sola mente.

Esta idea desafía la lógica, pues se diría que todos estamos conectados a una sola mente, cuando la experiencia nos enseña que no parece ser así. Pero, lo que digo es que hay una realidad de fondo que nos conecta, que nos hace ser uno, pero que no conocemos. Y por mente entiendo al contenedor del tiempo y el espacio, lo que da forma al mundo que observamos. Esta es igual en todos pues es solo forma, no depende del observador, todos conocemos de la misma manera: mediante el tiempo y el espacio.

Esa parte de la realidad que no conocemos, no influye en nada, no nos afecta, pues nunca la podremos percibir ni conocer. Entonces es un "no-ser" para nosotros. Ese no-ser resulta absurdo. Pero también es un misterio, que nunca podremos develar. A eso me refería con eterno misterio.

Teniendo como base del edificio que planeo construir estas ideas, ahora podemos levantar los pisos restantes con mayor facilidad, solo usando como material las consecuencias que se derivan.

EL misterio sobre la existencia fue lo que llevó al hombre a grandes empresas para intentar desaparecerlo. Es algo inscrito en nuestra propia naturaleza tratar de entender todo, tratar de darle un orden al caos. Así partimos en esa empresa como ordenadores de nuestro propio mundo. Pero llegamos a un punto, como es la filosofía del eterno misterio, donde nos damos cuenta que el misterio reina en la existencia, que hay una parte que no podremos descubrir jamás. Pero como dije, la propia naturaleza del hombre, lo impulsa a tratar de ver bajo ese manto misterioso, así iniciándose de nuevo el ciclo. Es un eterno ciclo sin fin. Lo importante de esta idea es que el misterio impulsa al espíritu del hombre, un espíritu aventurero, curioso y explorador. El misterio nos dice que siempre hay algo que no sabemos, por lo cual nunca nos detendremos en nuestro afán por descubrir. Es contrario a las ideas de que en algún momento tendremos el conocimiento absoluto. Si esto fuera cierto, el espíritu humano se marchitaría, ya no quedaría ningún lugar a donde ir, ningún lugar que explorar.

Además del maestre que siempre nos ínsita a saber más, es el gran artista dentro de nosotros, pues esa parte que no conocemos nos llama a intentar explicarla mediante la imaginación y la especulación. Es como cuando tratamos de explicar algún hecho de magia, usamos nuestra imaginación diciendo que debe haber algún mecanismo oculto. O también cuando vemos algún fenómeno "sobrenatural" del cual no tenemos explicación, usamos nuestra imaginación para llenar ese vacío. Por ejemplo, como hacían nuestros ancestros al tratar de explicar el origen del rayo, desarrollando historias fabulosas sobre dioses y hombres.

Por el hecho de no saber nada sobre esa parte de la realidad, no podemos juzgar que una teoría sobre ella es más cierta que otra. Así se deja de lado a quienes creen tener la verdad sobre, por ejemplo, si es que existe Dios o no. No se puede responder sobre eso, con lo cual es posible creer, tener fe en que existe, más no certeza. Así no habrá disputas entres los que creen en un tipo de Dios y que creen que su verdad es absoluta, pues no se puede saber nada acerca de ello, con lo cual el concepto de verdad queda eliminado. El mundo así queda transformado en un mundo relativista, donde cada uno tiene su propia verdad, que no es ni más ni menos que la de los otros.

La filosofía del eterno misterio es una partidaria de la libertad. ¿Por qué? Pues si bien vemos que el mundo se rige por leyes, por lo menos actuamos como si fuéramos libres. No sabemos si es que existe la libertad, es decir la facultad de iniciar un acto sin alguna causa anterior, contraría al principio de causa y efecto, que rige nuestra existencia. Pero actuamos como si lo fuéramos. Esa libertad, de la cual creemos que tenemos, no se halla sometida a las leyes temporales de "todo lo que sucede tiene una causa en un tiempo anterior", pues no tiene una causa anterior. Es como si se escapara del tiempo, es como si fuere el vínculo entre los fenómenos y el noúmeno. Ese vacío para nosotros que resulta el noúmeno, permite llenarlo con cualquier acto o pensamiento, siendo libres de que con que queremos llenarlo. No sería así si es que toda la realidad fuera fenómeno, pues vemos en lo que percibimos que el mundo se haya determinado por leyes, donde todo esta determinado, no permitiendo la libertad de iniciar algo nuevo.

Entonces el misterio permite la libertad y anula la idea de lo determinado completamente. Derriba la idea de que todo lo existente se haya controlado por un destino, aunque algunos podrían creer que si existe porque no sabemos que hay en el fondo de la realidad. Pero lo importante es ver la facultad de uno mismo para elegir en creer en la idea del destino o no. Y como consecuencia se podría decir que el misterio alimenta la idea de que el hombre debe construir su propio mundo. EL mundo deja de ser un lugar regido por la idea de un ser que lo gobierna, y se transforma en un mundo donde cada uno es dueño de sus actos y darle el sentido que quiere darle a su vida, y no es impuesto por alguien exterior a nosotros. El misterio ante la pregunta que muchos se hacen de que si la vida tiene o no tiene sentido, responde: ¿Tu quieres que lo tenga?











viernes, 12 de febrero de 2010

El misterio más grande del mundo

“¿Cuál es el misterio más grande del mundo?”
Un hombre preguntó.
“Tu existencia”
Su maestro respondió.

Pero si yo existo,
Soy real,
No soy ningún enigma.

El misterio es la magia
Que lleva al hombre
A indagar sobre
Un misterio existencial,
Y lo lleva a construir
Los edificios más altos de su razón.

¿Cómo?
No lo comprendes,
Es ese enigma sobre nosotros mismos,
Que da vida
A todo el bosquejo de la imaginación,
Que hace soñar al hombre
Para responder aquel misterio,
Pero en realidad,
Todo es especulación,
Aún sigue presente
Y así estará hasta la eternidad.
Ese es el misterio más grande del mundo.










lunes, 8 de febrero de 2010

El misterio, padre del pensamiento.

“El misterio es lo más hermoso que podemos experimentar”
- Albert Einstein.
¿Alguna vez se han puesto a pensar lo misterioso que parece el mundo? ¿Y acaso a partir de ello, no han querido indagar, saber más, para comprenderlo? esto es lo que yo llamo el doble efecto del misterio. Por una parte, es hermoso experimentarlo ¿Por qué? Porque experimentamos algo que siempre ha hecho reflexionar al hombre, que siempre lo ha acompañado, es decir, nos encontramos frente algo eterno, algo que nos hace vincularnos con toda la raza humana. Vernos frente a él, significa romper todo vinculo con lo anterior, pues es el misterio, que hace reconsiderar todo de nuevo para poder comprenderlo. Él es la fuente de inspiración de filósofos, físicos y poetas. La incomprensibilidad del mundo siempre nos ha resultado tan atractiva, tan mágica. Y esto sucede porque el hombre es alguien que tiende a racionalizar todo y hallarse en presencia del misterio, significa estar en algo fuera de lo humano, es como ver un hada o un milagro, nos produce el efecto de asombrarnos, y muchas vez, nos da miedo. Es una reacción natural.
Pero, por nuestra manera de ser, tratamos de entenderlo, de desaparecerlo. Y eso es porque el humano, como ya lo mencione, trata de someter a su razón toda experiencia, con esto me refiero, a que trata de darle sentido y orden a todo lo que percibe. Esto ocurre, porque sin orden ni sentido, la vida le parecería tan vacía, tan caótica, que se encerraría en sí mismo, muerto de miedo. ¿Nunca han escuchado la frase: “Le tiene miedo a lo desconocido”? Lo que pasa es que nuestra propia manera de conocer las cosas, obliga a darles un orden primero. Sin ese orden, no podríamos conocer nada. Es como querer encontrar algo en una pila de ropa totalmente desordenada. Y es por eso que tratamos de ordenar todo, para poder conocer y así comprenderlo.
¿Nunca se ha puesto a pensar que significa “Cosmos”, tan usado por los físicos, aquellos hombres que estudian el comportamiento de nuestro universo para describirlo? Significa “orden”. ¿Pero por qué orden? Lógicamente porque han observado que nuestro universo se rige por leyes, que mantienen un orden fijo. ¿Pero se han puesto a pensar que lo que ellos hacen es observar? ¿Y que pasa si lo que ellos observan esta mal? ¿Por qué tiene que ser así y no de otra manera? ¿O mejor aún, que si es que lo que observamos no son realmente las cosas en sí mismas, sino las cosas moldeadas a nuestra manera de conocer? ¿No es acaso nuestra mente la que da orden a las cosas que observa para poder conocerlas? ¿Y que pasaría que si lo llamamos “Cosmos” es una proyección del orden impuesto por nuestra mente? Intentaré darle respuesta a estas preguntas más adelante, ahorita quiero despertarles la curiosidad.
Ahora bien también les hable de que racionalizamos las cosas para darles un sentido. Creo que esta idea parte del hecho de que aparentemente el mundo en su extrañeza nos causa miedo, y el miedo no nos deja avanzar. Y por eso con el sentido viene la esperanza, es decir, al tratar de comprenderlos, les damos un sentido, para que no nos parezca extraño, para volverlo parte de nosotros, y así no resulte un absurdo, una cosa que aparentemente no razón de ser. Y si hay una cosa así, ¿Por qué no habría de haber más cosas de ese tipo? ¿Por qué inclusive nuestra propia existencia no sería parte de ellas? En cierta forma, al buscarle sentido a las cosas, buscamos sentido a nuestra propia existencia.
Claro que esta necesidad de sentido y de racionalización implantada por nuestra mente es algo inconsciente, normalmente no tomamos conciencia de ello, pero lo hacemos por un impulso natural. Personalmente creo que es por dos factores, aparentemente opuestos: Nuestra forma de conocer, relacionado con nuestra razón y el sentimiento de miedo. ¿Por qué? Porque para conocer necesitamos darle cierto orden a las cosas que percibimos, necesitamos moldearlas a nuestra forma de conocer. Y el miedo hacia lo desconocido, tan natural en el ser humano, impulsa a dar sentido a todo. A veces ambos funcionan juntos, o a veces funciona solo uno.
Pero ese único, sería nuestra forma de conocer, porque necesariamente, para tener una experiencia, es decir para poder percibir o sentir algo, necesitamos conocerlo, por lo menos a medias.